Domicilio fiscal, donde se genera el desarrollo

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domicilio fiscalLos términos domicilio y fiscal provienen del latín; el primero tiene su origen y raíz en domicilium, que significa “la casa lograda con el cultivo” –que refiere a un lugar construido con el trabajo, producto del trabajo–; el segundo procede de fiscalis, palabra relativa al fisco, es decir, actividad oficial encargada de la recaudación de impuestos.

Todos los trámites para la apertura de empresas pasan por procesos administrativos necesarios y fundamentales, ya que la formalidad que ello implica determina la buena funcionalidad y operación de ellas. Ello está conducido y coordinado por la llamada hacienda pública –coloquialmente denominada el fisco– entidad que representa un conjunto de derechos pertenecientes al Estado o gobierno, y lleva a cabo la actividad financiera de ese Estado.

Si se va a iniciar o ya se tiene una empresa, es de primera importancia registrarla ante la hacienda pública, es decir, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para adquirir un domicilio fiscal, elemento y requisito con los que se participa en la formalidad.

En estos tiempos sabemos la importancia de que la Secretaría de Hacienda cuente con nuestra dirección y datos para poder localizarnos, con la finalidad de ponernos al tanto de los deberes como pagos y declaraciones de impuestos, atender requerimientos, o de los derechos, como mantenernos informados de nuestra situación fiscal y facilitarnos la tramitación para pagos, declaraciones y la atención a requerimientos.

El domicilio fiscal también se debe dar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y a instituciones bancarias para fines laborales o necesidades financieras, respectivamente.

La diferencia entre domicilio fiscal y el llamado domicilio civil, radica en que el primero se define única y exclusivamente como el sitio donde Hacienda puede encontrar o localizar a toda persona, establecimiento o empresa con la obligación y responsabilidad de pagar impuestos o tratar asuntos o temas concernientes a lo propiamente fiscal; y el segundo es el hogar o casa familiar de la persona o empresario, dueño o titular de empresa, negocio o establecimiento. Por ejemplo, si un tributario o contribuyente instalara una pequeña o mediana empresa, negocio, comercio o franquicia, la dirección que la SHCP tendría registrada sería el domicilio fiscal, y no su domicilio civil.

Cada tributario o contribuyente tenemos la responsabilidad de mantener al tanto a Hacienda sobre cada cambio en nuestra dirección fiscal. El Servicio de Administración Tributaria (SAT), que es un organismo desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, tiene la facultad de confirmar que la información que se le da es verdadera y fidedigna, ya que su función es la de aplicar la legislación fiscal para que las personas físicas y morales contribuyan equitativa y proporcionalmente al ingreso del gasto público, y fiscalizar contribuyentes para que lleven a cabo el cumplimiento de las disposiciones tributarias.

En algunos países existen hasta cinco modalidades distintas para catalogar a quienes registran sus datos ante el fisco. La primera se denomina real, y refiere a la persona que proporciona los datos del domicilio en el que vive en ese momento y que no tiene a intención de dejar, al menos en un corto tiempo; la legal se aplica a quienes se encuentran en el lugar que funciona para cumplir con las responsabilidad ante Hacienda, aunque no necesariamente se viva o se esté allí físicamente; la convencional se enfoca en el manejo de contratos; la procesal o especial, está determinada por aquellas personas que tienen un contrato, o como su nombre lo indica, por una sola persona cuya intención es tratar temas procesales; y finalmente está la múltiple, para aquellos que tienen un ritmo o estilo de vida que los obliga a trabajar en distintos sitios; si se tratara de un sitio en específico, de inmediato este se convertirá en la dirección del sujeto.

Lo más recomendable en caso de que se arranque un proyecto empresarial o si ya se tiene, es no posponer ni mucho menos omitir el proceso del domicilio fiscal, para evitarse cualquier problema legal o con Hacienda.

En Oficinas IBS consideramos que para facilitar tus labores productivas se debe atender este punto tan importante, que es el de establecerte con un domicilio fiscal, servicio que hemos integrado ya a nuestros dos paquetes de pago distintos, como contratos de pago mensual o contratos de pago por un periodo fijo de tiempo, adaptados a los recursos y necesidades que tengas.

Al estructurar nuestros paquetes de servicios hemos pensado y considerado todo aquello que pudiera ser más funcional para nuestros clientes, por lo que decidimos incluir además el servicio de búsqueda para el ofrecimiento de domicilio comercial –lugar en donde se llevan a cabo las labores de producción o comerciales, propiamente dichas–, del que, ampliando la perspectiva, pueden tenerse varios, dependiendo, claro está, de las urgencias, planes, decisiones y todo lo que requieran los proyectos de empresas, emprendedores y negocios.

Estos servicios que ofrecemos son indispensables y funcionan como complemento para las grandes tomas de decisiones de corporativos, negocios, despachos y emprendedores independientes, ya que han sido pensados científicamente para ser integrados a proyectos ambiciosos de desarrollo, propios de una economía consolidada, pujante y en creciente expansión, a la que contribuimos todos los mexicanos.

Constituirse como empresa, para aquellos interesados en poner un negocio y construir su propia fortuna o cimientos en los cuales la familia pueda sentirse confiada y estale, para ellos, y además, personas dotadas de ideas emprendedoras, es el mundo empresarial o de comercio.