Nunca ponga el domicilio fiscal y particular como uno sólo

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Cuando una persona emprende con una nueva idea de negocio es muy común que lo haga desde su hogar; grandes marcas de todo el mundo y de diferentes mercados tuvieron sus orígenes en cocheras, sótanos o habitaciones que sirvieron como cuna de todos aquellos proyectos que marcarían un antes y después en las empresas poderosas; sin embargo, a medida que estas empresas crecieron, fueron abandonando esos hogares y se trasladaron a oficinas y espacios más grandes y especializados, pero nunca quedaron en las casas.

Esto lo hacen por tres motivos particulares, el primero es porque en el hogar no tienen acceso a los servicios especializados, como telefonía, secretariado, salas de juntas, fotocopiadoras, impresoras, proyectores, entre otros; la segunda razón es por la imagen corporativa, ya que para los clientes, inversores o incluso socios resulta poco profesional trabajar desde casa y no tener un espacio destinado al desarrollo de las actividades económicas; y el tercer motivo es por una cuestión burocrática: el domicilio fiscal.

Este requisito para las entidades gubernamentales se trata de una dirección física que corresponda al principal enlace de comunicación y supervisión entre entes como el SAT, quien requiere de un espacio destinado para la actividad económica y de esa manera tener una validación de que el negocio está establecido según los estándares que dispone la ley.

Para el gobierno, no se distingue entre una dirección residencial y la de una oficina virtual, por lo que aún muchos autónomos prefieren utilizar la señalización de su hogar. Esto tiene implicaciones muy graves para los pequeños emprendedores que buscan establecer su negocio y cumplir con sus metas y objetivos para llegar a ser grandes en el mercado, ya que este simple acto puede hacer que pierdan todos sus esfuerzos y su negocio no prospere de la manera como lo esperaba.

Sabemos que muchas de las personas que hacen esto es inconscientemente, son víctimas del desconocimiento y la ignorancia, sin embargo, Oficinas IBS, expertos en la renta de oficinas, van a indicar algunas de las razones principales para separar la residencia de la dirección que se pone en los papeles exigidos por la ley.

Separar dimensiones

Sabemos que el ser humano es multidimensional, no hay uno que no comparta las dimensiones de amigos, familia, conocidos y trabajo. Pero cuando se trata de realizar un negocio y emprender una aventura con una idea innovadora, es imprescindible separar todas las dimensiones y concebirse como entornos distintos que en ningún punto se deben mezclar. Esto no es por una obligación legal, es decir, cualquier persona puede ejercer un negocio mezclando sus otras dimensiones, pero la experiencia y la historia han demostrado lo contrario.

Cuando un empresario involucra a la familia o a los amigos, se logran nublar el juicio y se pierde la objetividad respecto a las decisiones de la empresa; por ejemplo, si algún ser querido se ve involucrado en un grave error de la compañía que le cuesta mucho dinero, el sentimiento va a evitar que se tomen las acciones pertinentes y eso sólo conseguirá que el negocio no evolucione.

El primer paso para desvincular esas dimensiones del ser es alejándose del espacio físico en el que están y comprender que cuando se trata de trabajo se tiene un tiempo, unas actitudes y un espacio determinado que se debe respetar; lo que no quiere decir que se alejará de esas personas queridas, simplemente las tratará en función de la dimensión en la que quiera estar.

Imagen corporativa

Así mismo, el domicilio fiscal tiene un fuerte impacto en el posicionamiento de la marca en el mercado; y es que la imagen corporativa del negocio es sumamente importante, ya que de esta forma logrará llegar más profundo a la mente de los clientes y permitirá generar muchas más transacciones; además, cuando se trata de buscar inversiones de entes privados o públicos, es más fácil que escuchen sus argumentos si se reúnen en una dirección empleada para el ejercicio corporativo.

Privacidad

Imagine recibir a sus futuros inversionistas o clientes en la cama de su habitación o en el sótano de su hogar, eso implica que conozcan dónde y cómo vive, tendrá acceso a datos muy personales y su derecho a la privacidad se verá totalmente vulnerado, llegando incluso a afectar su seguridad, la de su familia y amigos.

¿Cómo tener un domicilio fiscal?

Una vez que ya sabe que tener separado el hogar de su emprendimiento es importante, le queda la duda de: ¿cómo adquirir un domicilio fiscal sin que eso represente un gran gasto? Para eso, le tenemos la solución en nuestras oficinas, pues con nuestro servicio puede acceder a espacios especializados, recibir a sus clientes y hacer crecer su negocio a un bajo costo.

Para eso, escribenos al WhatsApp +52 (55) 5293 9300 o al formulario que encuentra en nuestro sitio web para conocer nuestros planes de renta de oficinas con acceso a domicilio fiscal.